{ Práctica del Tian Gong }
     • Descripción de las Prácticas de
       Tian Gong
       - Tong Tian Gong
     • Diagrama Celestial
    • Testimonios
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Testimonios

Experiecias de practicantes, después de asistir
a algún curso

¡Hola! amigos me llamo Isabel, y pertenezco a la Asociación Tian Gong Canarias. Quiero contar mi experiencia: Empecé a practicar Tong Tian Gong pocos meses antes, no conocía nada de este mundo, pero había algo que me impulsaba me sentía bien practicando, intuía que ese era el camino que estuve buscando toda mi vida , un día después determinar una práctica mis instructores Evelio e Isora comenzaron a hablar sobre el curso que iba a haber en Agosto de ese año 2003 y que venía el Gran Maestro Chen Le Tian, a impartirlo, y me interesó muchísimo, quise conocer más sobre estos ejercicios tan sencillos y que a la vez me llenaban plenamente.
Fui totalmente ignorante de lo que me iba a encontrar, pero una tranquilidad y confianza inusual, pues iba a descubrir que desde que tengo uso de razón, conocía la verdad, yo sabía que la educación que me habían dado era represiva y siempre luché contra ella, nunca tuve respuestas a mis muchas preguntas, ahora sí las estoy encontrando y muy claramente, vienen a mi sin yo formularlas.

Bueno pero la experiencia que quiero compartir y dar a conocer es la siguiente: Puerto de la Cruz- Tenerife. Agosto 2003. Llego al hotel y saludo a las pocas personas que conozco, me inscribo y me voy a recepción a hablar un rato antes de que comience el curso, y enciendo un cigarrillo, era una fumadora empedernida desde hacia 28 años y nunca pude dejar de fumar ni un solo día, ni cuando estaba embarazada, y fueron tres hijos, envidiaba a las personas que habían dejado ese vicio y no comprendía a las que habiéndolo dejado volvían a caer. Bueno como iba diciendo cuando encendí el cigarrillo y alguien me dijo: haber si cuando termine el curso ya no fumas, a lo que yo respondí: si El Gran Maestro logra que yo deje de fumar le hago un monumento, y ahí quedo la cosa, al día siguiente en mitad de una clase, antes de comenzar una meditación el Gran Maestro pregunto quien fumaba, y yo conteste, me pregunto si quería dejarlo a lo que conteste afirmativamente, vale entregue las dos cajetillas que tenia en mi bolso, hicimos la meditación en la cual empecé a toser pues me picaba la garganta. Desde entonces no he vuelto a coger un cigarrillo, me da asco y nauseas el olor al tabaco y lo mejor de todo es que fue instantáneo, no tuve ni tan siquiera el típico mono, fue como si jamás hubiera fumado.
Y le hice el monumento al Gran Maestro Le Tian. Un gran monumento en mi corazón. Ahora soy libre, gracias. Tenerife, mayo de 2005.



Hice los cursos A1 y A2 en febrero de 2006 en Barcelona, sobre todo he notado dos cosas:
Primera desde hace más de un año tengo problemas respiratorios y no recuerdo si fuel la misma noche en que acabó el curso o la siguiente que estando ya en la cama noté muchísima energía durante un rato. Inconcientemente, además, tuve todo el tiempo cogido el pulgar de la mano izquierda. No me he curado pero me siento muchísimo mejor.
Segunada compré el Cd azul y lo escucho casi cada día, auque solo sea de música de fondo. Una noche me costó muchísimo dormir porque tenía un dolor terrible en el ovario izquierdo. Al fin lo conseguí. Me desperté al cabo de unas horas con las dos manos sobre el ovario y cantando la música del Gran Maestro Le Tian. Desde entonces aunque a veces molesta no ha vuelto a dolerme más.



Empecé a practicar Chi Kung en Enero de 2006, me había convertido en una persona que no se reconocía, siempre he sido algo inestable, con continuos cambios de humor, muchos miedos, y bastante insegura. Trabajo en una empresa propia con mi pareja, donde he podido sentirme realizada, pero que también me estaba perjudicando, ya que acaparaba todas mis fuerzas, y pensamientos, al punto de obsesionarme con el trabajo. Cada vez tenía menos vida social, y como consecuencia empezó a afectar la relación con mi pareja, que me advertía de los efectos que iba a tener mi actitud. Con el paso de los años fui de mal en peor, cada vez me molestaban mas cosas, me enfadaba por todo, la ira vivía conmigo y el estar a mi lado se convertía en un auténtico suplicio paro las personas con las que convivía. Habían temporadas en las que yo misma decidía no estar con amigos, procuraba estar lo más sola posible porque temía mis reacciones con los demás, hasta que me dije que necesitaba encontrar algo que me ayudará a calmar estas reacciones tan desagradables que tenía y que cada vez afectaba más y más a mi salud.
Empecé a practicar Chi Kung con total desconocimiento sobre cualquier práctica de la cultura China, en un principio fui bastante escéptica, pero lo tome como una válvula de escape, mientras estaba con el grupo no pensaba en trabajo, me gustaba la sensación de tener una actividad que me hacia sentir cada vez mejor. En un principio me costaba relajarme , pero me sentía bien con las personas que integraban el grupo ya que se palpaba un ambiente de tranquilidad, de cariño y mucha paz, algo que me resulta tremendamente gratificante, (sorprende que puedas notar tanto cariño de gente con las que nunca has tenido ningún contacto anteriormente). Poco a poco fui descubriendo que cada vez me sentía mejor, más serena, me gustaba estar allí, salía realmente relajada, cada vez iban siendo menos los días en los que me enfadaba, así que me dije que eso ya resultaba suficiente paro mi, no necesitaba mucho más.
Pero con el paso del tiempo he descubierto que nunca es suficiente, estoy empezando a tener sensaciones realmente sorprendentes, que nunca me hubiera imaginado que sería capaz de tener.
Cada vez me siento más y más serena, soy capaz de controlar los momentos en los que hace intento de aparecer la ira , procuro sonreír con frecuencia, algo que casi había olvidado, pido perdón con facilidad y me siento realmente bien cuando lo hago. La meditación era algo que se me hacia harto dificil al principio, pero se ha convertido en algo placentero para mi, y ahora siento que las sensaciones que puedes lograr con estas prácticas no se acaban nunca, creo sinceramente que era lo que buscaba, me hace sentir mejor persona, porque me ha ayudado a controlar mejor mis emociones. "Sentir la energía" como oía decir, paro mi era algo que estaba a años luz , que yo no iba a poder percibir, y hoy puedo decir que es algo que está al alcance de cualquiera, por más escéptico o incrédulo que seas, y es una sensación de bienestar total, de plenitud, y felicidad, algo que no sólo es bueno paro mi sino paro los que me rodean que cada vez comprueban con más satisfacción mis progresos.
Recomiendo a quien lea esto y sienta la necesidad de poner un poco de paz a su vida esta práctica, es totalmente gratificante, sólo tienes que poner tu intención de mejorar, lo demás viene por sí solo, es una fuente inagotable de enseñanza sobre ti mismo y sobre lo que nos brinda el Universo y que se nos escapa por las prisas, el materialismo en el que estamos sumidos y por tantos malos hábitos adquiridos. Lo mejor para mi de esta práctica es que una vez aprendes, puedes hacer uso de ella en cualquier lugar, solo tienes que dedicarle un poco de tiempo, y cada vez se va haciendo más necesaria en tu vida, para sentirte totalmente renovado después de un día de duro de trabajo en el que nos cargamos de tensiones y gastamos demasiada energía para culminar todas las tareas que nos marcamos.
No dudes si tienes necesidad de mejorar tu calidad de vida, en probar estas sensaciones. Lo recomiendo de corazón, y deseo que este testimonio ayude a alguien más a alcanzar EL CONTROL, LA PLENITUD, LA SEGURIDAD, que yo estoy encontrando. Firmado. A.S.M.



Soy una persona que empezo a practicar Tian Gong hace dos meses, he hecho dos cursos, uno con la Maestra Tian Ying y otro con el Gran Maestro Le Tian. Voy a referirme a mi mejoría física, ya que aunque emocional y psiquicamente estoy mucho mejor, es una cuestión subjetiva.
Debo decir, sin embargo, que la angustia del exfumador ha desaparecido completamente. Fisicamente estoy mas delgada, he recuperado mi peso, (mi relación con la comida es muy sana), no tengo ardor de estómago, la posición corporal es mucho mas correcta, con la espalda muy recta, y aunque parezca banal, tengo menos arrugas.
Continuo practicando cada día, de hecho me ayuda a estructurar mi tiempo libre: parece que, en lugar de disminuir, aumenta aunque dedique 40 minutos a la práctica. Creo que no voy a dejarlo nunca, ya que también me gusta mucho la filosofia que hay detrás de esto, no sólo mirar para ti, sino también para los demás.



He encontrado pedazos de mi mismo, queridos. Paco.



Inicié el curso por pura curiosidad, aunque tenía algún problema de salud a los que no daba mayor importancia porque me acompañaban desde siempre o desde hacía mucho tiempo y creía eran insolubles: estrabismo (ojo vago), ligero sobrepeso.
La Maestra Tian Yin en un curso de pocos días, resolvió estos problemas de raíz:
Mi relación con la comida cambió substancialmente: después del primer día de practicar no he tenido más sensación de hambre o muy ligera, ahora como un 50% o 60% menos y perdí los kilos excesivos. Superé mi adicción a la comida, asumí que tenía este problema al hallar la solución (ahora soy consciente de esto, antes negaba el problema porque no veía solución). Los beneficios de este cambio en mi salud general son importantes.
El estrabismo està practicamente resuelto (sólo se manifiesta en ocasiones de gran cansancio). Y, mucho más importante, la parte lateral derecha de la cabeza, correspondiente al ojo vago, que desde siempre sentía extraña, como si no fuera mía, después del curso la sentí integrada y esto hizo sentirme mucho más segura, por primera vez en mi vida me sentí completa.
Con el Tian Gong he tomado consciencia de mis problemas de salud subyacentes, han aflorado y han quedado resueltos de base, lo cual supone unos beneficios mucho más amplios.



Mi primer contacto con Tian Gong fue el pasado mes de abril. Mi marido Juan me regaló el curso de A1.1 (campana de bronce) y C1.1 (riñones celestiales) como regalo de cumpleaños. Yo no sabía apenas qué me iba a encontrar, y la sorpresa fue al ver el elevado nivel energético y espiritual. Viví la experiencia como un retiro: el reencuentro que el Ser.
Uno a uno fui recibiendo múltiples regalos. El calor de los compañeros fue el primer regalo, y experimentar la apertura del corazón fue otro grandísimo regalo que me conmovió profundamente. Además me limpiaron de energías de baja vibración; vi cómo dos bolas negras salían de mi cuerpo, una directamente del plexo solar y otra, más pequeña, de la barriga (un aborto que había tenido hacía poco). Y recuperé dos trozos de mi alma, que entraron por mi médula espinal en forma de bolas blancas. Esa noche soñé dónde había estado perdido uno de esos trozos. Por último, y por si esto fuera poco, el último día del curso tuve la fortuna de recibir unos riñones celestiales.
Después de todas estas experiencias en pocas semanas noté un cambio muy importante en mí. A nivel físico, ya no necesitaba beber tanta agua ni me tenía que levantar a orinar por las noches. Me sentía más fuerte, no me cansaba tanto, y a nivel personal estaba mucho más alegre y feliz, como si hubiera recuperado algo que había perdido hacía mucho tiempo. Le estaba profundamente agradecida a Tian Gong.
Al cabo de un mes, y gracias a haber recuperado toda esa parte de mi energía, pudo aflorar por fin una crisis que hacía tiempo que estaba latente. El segundo curso de Tian Gong, el C1.2 (esqueleto celestial), que tuvo lugar en julio, me pilló en pleno proceso de psicoterapia. Quizá por esto me resultó un poco cansado, hubiera necesitado más tiempo para descansar y disfrutar de lo maravilloso del entorno (los españoles no estamos acostumbrados a trabajar tanto), y eché de menos haber practicado la campana de bronce por las mañanas, ya que estábamos todo el día sentados.
Sin embargo, también ese curso estuvo lleno de regalos. Como el envoltorio de protección, que me cubrió de arriba a abajo como un guante, o la oportunidad que tuvimos de hacer preguntas a los dioses. Mi pregunta fue respondida esa noche en forma de sueño. En cuanto al esqueleto celestial, yo noté cómo me cambiaban el intestino grueso, el bazo, la piel y la sangre. Otros órganos como pulmón, hígado, etc. también fueron cambiados o por lo menos fueron renovados con un fuerte aporte de energía. Al terminar el curso, tardé casi tres semanas en recuperarme y en sentir que por fin toda esa energía se había colocado en su sitio.
A nivel de experiencia, el cambio de la sangre resultó casi insoportable. Me dolían los brazos, y veía como si una sangre oscura saliera por la punta de mis dedos. Asimismo, vi el dedo de un gigante acariciándome la mejilla en un tierno gesto de consuelo; fue conmovedor, porque desde el cielo me decían que me querían. El cambio de intestino fue como si tiraran de él, como quien tira de una cuerda. Fue muy molesto, y al terminar casi me desmayo, pero es lo que más he notado que ha mejorado de mi cuerpo físico desde entonces. Yo era bastante sensible a la comida en general, especialmente a la leche, y ahora es muy raro que algo me siente mal. Quizás haya ayudado a ello el envoltorio de protección, que también recubre el tracto digestivo. En cuanto a la piel, noté como si me pusieran una capa encima. Desde entonces estoy teniendo más granos, y aunque parezca contradictorio creo que es algo bueno, y que en algún momento se irán definitivamente.
De vez en cuando siento la llamada del Universo y practico, y en esos momentos recibo gran cantidad de energía, de alegría y de paz. Doy gracias al Universo por su energía y por todos sus dones, y a la escuela de Tian Gong por habernos abierto los ojos a ellos.



Fué en el último día del último pase de puertas (C2.2), estaba en una profunda meditación, fue casi un sueño, pero estaba consciente:
Me encontraba en los primeros peldaños de una infinita escalera que llevaba al cielo, no veía muchos escalones, creía que estaban difuminados por la niebla.
Me di cuenta que para subirla, tenía muchísimas ganas de precipitarme hacia arriba, debía despojarme de lo máximo posible, los miedos, preocupaciones, egoismos, etc que nos lastran, y conforme iba despojandome de todos ellos, se constituian en los cimientos de dicha escalera, cuanto más me despojaba de mi pequeño yo, más solida se hacia esta.
Ya ágil y ligera, y con una sólida escalera por la que subir, salte de escalón en escalón hacia arriba, parándome en seco al percibir la fragilidad de los peldaños a los que estaba llegando: no era la niebla la que desdibujaba el final de la escalera, es que esta no estaba construida, no bastaba el despojarse de lo innecesario para poder subirla, a partir de un punto, eran el trabajo y amor hacia los demás los materiales que construían y solidificaban los peldaños uno por uno, y cuanto mas alto el peldaño, mayor esfuerzo requeria su construcción.
Valoré la sólida base que tenía mi escalera, en un principio no le había dado tanta importancia, y percibí que la prisa por subir me devolvería al punto de partida.
Un abrazo a todos, Carmina


Cuando la experiencia la recuerdas como un sueño es porqué ha sido maravillosa. Esto es lo que me ha sucedido en Montserrat.
Aún siento las campanas repicar en la oscuridad de la madrugada o en los momentos más álgidos de nuestras prácticas meditativas. Me impresionó mucho oír los primeros acordes del órgano de la basílica justo cuando me puse delante de la Virgen Moreneta a primera hora de la mañana. Fue muy agradable hacer Chi Kung con los compañeros y compañeras en el momento de la salida del sol y ver como sus rayos iluminaban, con su cálido color, las formaciones rocosas de la Madre Montaña. Sentir su energía sagrada, protectora, que alimentaba nuestro trabajo y notar la fuerza del viento que apareció, para ayudar en la limpieza, llevándose lo que es inservible... Ha sido un marco incomparable.
Me he sentido muy privilegiada de estar haciendo un curso en esta Montaña Sagrada con la presencia del Gran Maestro Letian y la Maestra Tianying. Ha sido maravilloso!!
Nos sentimos felices, mi corazón, mis riñones, mis pulmones! que han dejado de soportar el humo de los cigarrillos, y sobretodo, mi Yang Shen!!.
Gracias Carmina, Esther, Javier... por estar presentes en mi camino, sois unos ángeles!!
De todo corazón... un dulce abrazo Marta M.

Acerca del Tian Gong I  Maestros I Práctica del Tian Gong I Organizaciones y Servicios I Eventos  I Productos I  Contáctanos  l  Mapa del Sitio

Copyright © 2002 - 2005 Tian Gong